Cómo saber si continuar o dejar una relación

La decisión entre quedarse o dejar una relación es una de las más significativas y dolorosas que cualquiera de nosotros pueda tomar. Diariamente millones personas alrededor del mundo, secretamente le dan vueltas al asunto una y otra vez, mientras hacen su vida normal, con sus parejas a un lado, sin darse cuenta de la decisión tan importante que va a caer sobre ellos.

La decisión es tal vez más común ahora de lo que alguna vez fue, ya que esperamos estar profunda y felizmente enamorados y por tanto, invertimos una significativa cantidad de tiempo analizando si nuestra relación es «normal». En sus frustraciones sexuales o psicológicas, o es atormentada por patrones patológicos inusuales que nos motiven a salir tan rápido como podamos. A qué filmes o novelas hemos sido expuestos, el estado de las relaciones de nuestros amigos, el grado de ruido que nos rodea, las aplicaciones de citas motivadas por el sexo, sin dejar fuera las horas de sueño que estemos teniendo. Todo puede impactar severamente e influirnos hacia alguna dirección u otra.

 

Extrañamente, al final parece no importarle a nadie lo que decidamos, lo cual le agrega a la decisión un grado de soledad existencial (que antes carecía). Históricamente la decisión era mucho más fácil, por todas las sanciones externas que antes se atribuían a dejar la relación. Las religiones argumentaban que Dios bendecía las uniones y las separaciones le enfurecían. Las sociedades desaprobaban enérgicamente las rupturas, augurando décadas de vergüenza e ignominia a las parejas separadas, los psicólogos explicaban que los hijos serían profunda y permanentemente lastimados por cualquier terminación en la relación de sus padres.

Pero una a una estas objeciones a la separación han sido vencidas, ya que las religiones ya no nos aterrorizan para hacernos permanecer, a la sociedad no le importa, y los psicólogos rutinariamente nos dicen que los niños preferirían un hogar roto a un hogar infeliz. La carga de la decisión recae directamente en nosotros y la única cosa que determina si nos quedamos, es «cómo nos sentimos», lo cual puede ser un asunto muy complicado para desenmarañarnos nosotros mismos. Nuestros sentimientos tienen el hábito de cambiar y de evadir cualquier comunicación racional. Ayudaría tener una serie de preguntas con la perspectiva de «Abogado del Diablo» para recapitular, una especie de lista de tareas para dialogar con nuestra mente, en las silenciosas horas de la mañana, desde la perspectiva relajada del sofá en la habitación vacía.uhgjhg

 

¿Qué tanto de nuestra infelicidad puede ser relacionada directamente con esta pareja en particular? y ¿qué tanto (como lo podríamos descubrir 5 años y otros tantos trastornos después) puede ser simplemente una particularidad, de cualquier intento de vivir en cercanía a otro ser humano? Aunque siempre es esencialmente «culpa de ellos», ¿qué partecitas estaremos contribuyendo nosotros mismos a la discordia? ¿En qué pequeña medida seremos nosotros «difíciles» de soportar? Considera todas las cosas molestas en parejas anteriores y personas conocidas, que no están presentes en parejas actuales. ¿De qué cosas conseguimos no pelear? Prueba con potenciales nuevas parejas, personas que te gusten/atraigan, al intentar conocerlos mejor.

 

Mira a tu alrededor, observa con atención la cantidad de personas inteligentes y sexualmente disponibles, (especialmente esas que usan las apps para citas) que se las arreglan para encontrar día a día. Intenta tener otra charla con tu pareja, en la cual no le acuses de falsedad o decepción, y en su lugar explica calmadamente cómo te sientes, y lo triste que estás sobre muchas cosas. Reflexiona, ¿cómo te sentirías tú cuando eras pequeño si fueras a tener 2 pequeñas habitaciones, padrastro y madrastra nuevos, y posiblemente algunos nuevos medios hermanos?

Compáralo con la «tan molesta» situación actual y cuestiona, ¿qué tan normal es para cualquier pareja tener excelente sexo después de 22 meses juntos? Pregúntate, si estás listo para correr el riesgo de sólo lograr intercambiar infelicidades, de una infelicidad conocida a una nueva y más complicada variedad de infelicidad. Pregúntate si en verdad quieres elegir esperanza sobre experiencia. Pero si aún tienes la inquietud de partir (con probabilidades de posterior arrepentimiento), entonces con gran tristeza y precavidamente, aléjate.