Qué hay después de la religión

Menos y menos personas creen hoy en día y es posible que en una generación, simplemente no haya religión en toda Europa, y en gran parte de América del Norte, Australia y Asia.

Eso no es necesariamente un problema, pero vale la pena pensar acerca de por qué las personas inventaron la religión, en primer lugar, y qué hacemos con las necesidades y anhelos que les llevaron a eso. Por un lado, las religiones son acerca de pedirnos en creer en algo. Y cuando la gente dice que no puede creer, tienden a dejar de lado todo el asunto de la religión, y a menudo señalan todas las cosas horribles que las religiones, sin duda, han hecho y siguen haciendo. Pero en este sentido, la creencia práticamente no es importante, y sin duda, es la parte menos interesante de la religión.

 

Lo fascinante, es todas las otras cosas que las religiones consiguen. Por ejemplo, la forma en que regularmente reúnen a las personas alrededor y, sorprendentemente, decirles que deben ser amables unos con otros. O la forma en que crean un sentido de comunidad, actuando como anfitriones, asegurándose de que la abuela y el niño, el gran jefe y el pequeño chico, aprendan a verse unos a otros como seres humanos, en lugar de entidades abstractas. Las religiones utilizan rituales, para señalarnos cosas, y albergarlas en nuestras mentes volubles. Por ejemplo, que las estaciones están cambiando, o que es el momento de recordar a sus antepasados.

Que la luna se ve bonita, o que puedes expiar y comenzar de nuevo, o que sea algo sorprendente que haya comida en la mesa. Las religiones saben que no sólo somos criaturas intelectuales, así que apelan cuidadosamente a nosotros a través del arte y la belleza. Ponemos la belleza en una categoría de frivolidad y superficialidad y la verdad y la profundidad en una y otra las religiones les unen.

 

Ellos construyen templos, catedrales y mezquitas que utilizan la belleza para dar profundidad a las ideas importantes. Ellos usan los recursos del arte, para recordarnos lo que importa. Su arte es didáctico, está dirigido a hacernos sentir cosas: calma, lástima, temor. Podemos ya no creer, pero las necesidades y los anhelos que nos hicieron crear estas historias nos siguen.

Somos solitarios y violentos, anhelamos la belleza, la sabiduría y propósito. Queremos vivir para algo más que nosotros mismos, la sociedad insta a dirigir nuestras esperanzas en dos áreas: El amor romántico y el éxito profesional. Y nos distrae con noticias, películas y consumo.

 

Como sabemos, no es suficiente, especialmente a las tres de la mañana. Necesitamos recordatorios para ser buenos, lugares para despertar asombro, algo para despertar nuestros impulsos más buenos, menos egoístas. Cosas universales que necesitemos cuidar, como las flores delicadas y los rituales que nos unen. La elección no es entre la religión y el mundo secular como lo es ahora.

El reto es aprender de las religiones para que podamos llenar el mundo secular con sustitutos de las cosas que, hace mucho, hicimos que nos diera la religión. El reto comienza aquí.