Quien fue Michel Foucault

Michael Focault fue un filósofo e historiador francés del Siglo XX, MIchael Focault fue un filósofo e historiador francés del Siglo XX que pasó su carrera criticando maniáticamente el poder del Estado moderno capitalista- burgués, incluyendo la policía, sus habitantes, prisiones, sus médicos y psiquiatras. Su objetivo era entender nada menos que cómo funciona el poder y luego cambiarlo en la dirección de una utopía anárquica marxista.

Aunque pasó la mayor parte de su vida en bibliotecas y aulas era un figura revolucionaria comprometida que logró una gran popularidad en los círculos intelectuales de la élite parisina. Jean Paul Sartre lo admiraba profundamente y aun mantiene muchos seguidores entre jóvenes universitarios estudiando en prósperos semilleros del mundo. Su formación de la que era extremadamente reacio a hablar y de la que trataba de alejar periodistas a todo costo fue sumamente privilegiada.

 

Sus dos padres fueron increíblemente ricos y provenía de larga sucesión de cirujanos exitosos en Francia Central. Su padre, Dr Paul Foucault vino a representar todo lo que Michel odiaba de la Francia burguesa. Michel tuvo una educación de clase alta típica, fue a instituciones jesuitas de élite fue monaguillo y sus padres esperaban que se convirtiera en médico. Michel no era como los demás niños empezó a hacerse daño, y a pensar constantemente en el suicidio. En su dormitorio universitario decoró sus paredes con imágenes de tortura de Goya.

Cuando cumplió 22 intentó suicidarse y fue obligado por su padre contra su voluntad, a ver al más famoso psiquiatra de Francia Jean Delay, en el hospital Santa Ana en París. El médico sabiamente diagnosticó que mucha de la ansiedad de Michel, provenía de tener que esconder su homosexualidad y en particular su interés en el sado-masoquismo de una sociedad censora y represora.

 

Progresivamente, Foucault se sumergió en la escena gay underground de París, se enamoró de un narcotraficante y luego de un travesti. Por largos períodos durante sus 20’s vivió fuera de Francia en Suecia, Polonia y Alemania, donde pensó que su sexualidad sería menos limitada. A la vez, Foucault iba avanzando en la escalera académica. El evento sísmico de su vida intelectual llegó en 1953 cuando Foucault tenía 27 años, cuando estaba de vacaciones con un amante en Italia, allí se encontró con el libro de Nietzsche: Consideraciones Intempestivas, que contiene un ensayo llamado, «De los Usos y Abusos de la Historia para la Vida».

En el ensayo Nietzsche argumentaba que los académicos han envenenado nuestro sentido, de cómo la historia debe ser leída y enseñada. Ellos nos hacían creer que uno debe leer Historia desinteresadamente, para aprender cómo ocurrían las cosas en el pasado. Pero Nietzsche rechazó esta idea con furia sarcástica, no había propósito en aprender la Historia por sí misma. La única razón para aprender y estudiar historia, es desenterrar del pasado ideas, conceptos y ejemplos, que pueden permitirnos liderar de mejor manera nuestras vidas en nuestro propio tiempo.

 

Este ensayo liberó a Foucault intelectualmente como nada hasta el momento. Inmediatamente, cambió la orientación de su trabajo y decidió convertirse en una especie particular de historiador de las ideas. Alguien que pudiera mirar hacia el pasado para ayudar a sortear los urgentes asuntos de su propio tiempo. Ocho años después estaba listo para publicar la que es reconocida como su primera obra maestra: «Locura y Civilización».

La opinión convencional, es que ahora tratamos a las personas con enfermedades mentales de una forma más humana, de lo que antes hicimos en el pasado. Después de todo las ponemos en hospitales, les damos medicinas y las ven personas con PhDs, pero esta es exactamente la actitud que Foucault quería demoler en «Locura y Civilización». En el libro argumentó que muchos años antes en el Renacimiento, las cosas eran de hecho mejor para los dementes de aquello en lo que devinieron luego. En el Renacimiento los dementes eran considerados diferentes antes que locos.

 

Se pensaba que tenían un tipo particular de sabiduría porque demostraban los límites de la razón eran reverenciados en algunos círculos y se les permitía vagar libremente. Pero luego, como la investigación histórica de Foucault ha mostrado a mitad del siglo XVII una nueva actitud nació medicalizar e internar implacablemente a personas con enfermedades mentales. Ya no se les permitió vivir cerca a los llamados «sanos» se les separó de sus familias y encerró en asilos y se empezó a intentar «curarlos» antes que tolerarlos por ser diferentes.

Se puede reconocer una filosofía implícita similar en el próximo gran libro de Foucault «El Nacimiento de la Clínica». Su objetivo aquí fue más ampliamente la medicina, atacó de manera sistemática la idea de que los médicos se habían vuelto más «humanos» con el tiempo. Aceptó que por supuesto tenemos ahora mejores medicinas y tratamientos pero también creía que en el S XVIII nació el médico profesional, y que se trataba de una figura siniestra que miraba siempre a sus pacientes, con lo que Foucault llamó la mirada médica, denotando una actitud deshumanizante que veía a los pacientes como un conjunto de órganos no una persona.

 

Uno era bajo la mirada médica simplemente un riñón que funcionaba mal o un hígado no una persona vista como una entidad completa. Luego vino en la obra de Foucault «Vigilar y Castigar». Aquí Foucault aplicó su enfoque clásico a las sanciones estatales. Nuevamente, la opinión generalizada es que el sistema de castigo son mucho más humanos que en los tiempos en que a las personas se les solía ahorcar en plazas públicas.

No tanto, argumentó Foucault, el problema -dijo- es que ahora el poder se ve amable pero no lo es. Mientras, en el pasado, claramente no era amable y podía impulsar rebeliones abiertas y protestas. Foucault notaba que en el pasado un convicto podía convertirse en un foco de simpatía y admiración y el ejecutor, antes que el convicto, podía ser el objeto de la vergüenza.

 

Además, las ejecuciones públicas a menudo conducían a disturbios en apoyo de los prisioneros. Pero con el invento del moderno sistema de prisiones todo ocurría en privado, tras puertas cerradas. Uno ya no podía ver y por lo tanto resistir el poder del Estado. Eso es lo que hizo al sistema moderno de justicia tan bárbaro y propiamente primitivo a los ojos de Foucault.

La última obra de Foucault fue Historia de la Sexualidad, y las maniobras desarrolladas alrededor del sexo son nuevamente familiares. Foucault se rebeló contra la idea de que ahora estamos liberados. Desde el siglo XVIII hemos medicalizado sin pausa el sexo y se lo hemos encargado a investigadores profesionales del sexo y científicos.

 

Vivimos en una época que Foucault llamó Ciencia de la Sexualidad. Pero Foucault miró hacia atrás con gran nostalgia a las culturas de Roma, China y Japón, donde detecó la regla que llamó el arte de lo erótico, o arte erótico, en la que el objetivo central era incrementar el placer sexual antes que comprenderlo y etiquetarlo.

Nuevamente, la modernidad fue culpada por pretender que había progreso cuando había en realidad una pérdida de espontaneidad e imaginación. Foucault escribió el último volumen de su obra mientras moría de Sida, contraido en un bar gay en San Francisco. Murió en 1984 a los 58 años.